La Playa de Langre está en la base de una pared rocosa vertical de veinticinco metros de altura, que la cierra en forma de un gran arco de circunferencia, con un puntal de rocas que separa la parte pequeña de la grande de la playa.
En la entrada anterior habíamos llegado al aparcamiento del tramo más pequeño y bajado a la playa por las escaleras.
El final del aparcamiento y mirador está situado sobre el puntal rocoso que divide las dos zonas.
Después por el sendero de la costa caminamos doscientos metros hasta la entrada a la parte más grande.
Ver entrada anterior aquí.
Hoy vamos a pasear por el sendero de la costa cerca del borde superior de los acantilados de la Playa de Langre.
Desde aquí podemos contemplar la playa y el paisaje del entorno que la rodea.
Es un sendero sobre terreno llano, de tierra y hierba , sin dificultad por el que hay que caminar con la debida precaución.
El recorrido que vamos a hacer es el borde de los acantilados sobre la playa. Ver mapa Google.
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Dejamos atrás el aparcamiento, cerca de la casa con árboles y del mirador desde el que se tiene una inmejorable visión de la playa.
Al fondo vemos el arco que describe la pared en la parte más pequeña de la playa, que termina en el pequeño montículo conocido como Pico de Langre.
Al avanzar vemos la parte más visitada de la Playa de Langre, la más grande, con sus escaleras de acceso.
El aparcamiento de esta entrada se encuentra cerca del inicio de las escaleras en un prado en el que en verano se cobra el estacionamiento.
Avanzamos por el sendero.
Avanzamos por el sendero, dejando la entrada a esta parte atrás.
Los prados llegan hasta el mismo borde del acantilado.
Seguimos el sendero.
A la derecha, al final de este llano se encuentra Galizano.
Llegamos al final de la Playa de Langre.
Volvemos.
La Playa de Langre todavía conserva esta estructura metálica, que se utilizaba para elevar o bajar cargas a la arena de la playa como las algas rojas, caloca, que se recogía en esta y otras muchas, actividad que se ha ido abandonando.
Nos encantramos ahora bordeando el otro tramo.
Vemos las escaleras que descienden desde el aparcamiento.
Al fondo el gran arco formado por la pared detrás de la playa.
Avanzamos y vemos más extensión de arena de la playa, con la marea que ya ha empezado a bajar.
Hemos llegado al extremo de la playa.
Tenemos delante el Pico de Langre con la costa de Galizano en la lejanía.
Mirando hacia oeste y acercando la imagen vemos parte del Sardinero de Santander y Cabo Mayor con su Faro.
El sendero que vemos continua cerca de los acantilados y llega a la Playa de los Tranquilos.
Al volver aprovechamos para admirar este paisaje de prados verdes del municipio de Ribamontán al Mar que se extiende en este llano.
La silueta de Peña Cabarga a lo lejos entre la bruma.

